Augmented Human. La Humanidad que seremos.

Iron Man (2008), Robocop (1987), Terminator (1984), “El hombre de los 6 millones de dólares” (1973). Todos estos personajes de películas y series tienen algo en común. Anunciaban la llegada del Augmented Human, el “Humano Aumentado”. La combinación de tecnología, avances digitales y el propio cuerpo humano asoma como la siguiente gran convulsión evolutiva.

La realidad aumentada, la robótica, la nanorobótica, la impresión 3D, los implantables digitales, son algunos de los avances que llevan a un nuevo concepto de humano. El “Humano Aumentado” una unión simbiótica del cuerpo con mecanismos y tecnologías digitales. Así se verán solucionados y compensados muchos problemas de salud y fallos orgánicos. Casi una antesala a la inmortalidad en la que la duración de la vida orgánica se difumina de alguna manera.

Dispositivos que nos permitan recuperar la agudeza visual perdida con los años, pero incorporando información adicional del entorno como localización, servicios cercanos. Incluso que además midan datos de salud como el nivel de glucosa en sangre son avances que ya existen en sus versiones iniciales, y en perfeccionamiento.

Si falla el sistema musculo-esquelético, el Augmented Human podrá disponer de exoesqueletos robotizados que respondan a nuestras instrucciones mentales para poder caminar y mantener nuestra autonomía. O bien, dotarnos de una enorme fuerza para la realización de labores pesadas de forma manual sin casi esfuerzo.

Augmented Human ¿Una antesala de la inmortalidad?

La impresión 3D de tejidos y órganos humanos está en explosivo desarrollo. En el caso óptimo, esta tecnología permitirá reemplazar órganos que fallen sin necesidad de donantes ni problemas inmunológicos de rechazo.

La nanorobótica permitirá introducir en el organismo diminutos robots que desempeñaran diversos papeles. Reparación de vasos sanguíneos, músculos o fibras nerviosas. Destrucción de coágulos o atacar de forma selectiva a formaciones tumorales.

En el campo del aprendizaje los nuevos avances tecnológicos permitirán aprender a ritmos acelerados mediante la realidad virtual y la realidad aumentada, generando entornos de aprendizaje inmersivos como no se han conocido.

O quizá no sea necesario aprender. El déficit secular del conocimiento del idioma inglés en nuestro país puede quedar desterrado gracias a la tecnología digital. Acaba de comercializarse un pequeño dispositivo capaz de traducir en tiempo real varios idiomas. Situado en el oído, este pequeño audífono nos permitirá entender a nuestro interlocutor, hable inglés, francés, e italiano. Una auténtica amenaza para las academias de idiomas.

Realmente el potencial de todos estos avances da vértigo, y las posibilidades son infinitas. Los beneficios casi inimaginables. Pero también plantea problemas éticos. ¿Estarán disponibles para todos? ¿Generarán una deshumanización de la Humanidad? La necesidad de un control vía software y sus actualizaciones requerirá de una conexión a un determinado proveedor ¿Estará segura la información? ¿Estaremos a salvo de los ciberdelincuentes?

En conclusión, un futuro prometedor y que avanza con tal rapidez que el Augmented Human será una realidad cotidiana antes de lo que imaginamos.

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