Brainables, los wearables digitales cerebrales.

 La nueva revolución de dispositivos wearables digitales: Brainables.

Ya no es una novedad que diferentes complementos de vestir incluyan dispositivos digitales que recogen datos fisiológicos, los wearables. O aquellos que incluso recogen información directamente desde la superficie o el interior del cuerpo humano, los implantables.
Estos dispositivos digitales tienen la capacidad de recoger información de salud sensible que sirva para estimular la mejora hábitos saludables de vida. También parámetros fisiológicos relevantes para el seguimiento médico de tratamientos farmacológicos o para un mejor control de una enfermedad crónica.

De monitorizar a modificar.

Ambas clases de dispositivos digitales se caracterizan por ser meros recolectores de datos, con una función de monitorización.
La siguiente evolución está en camino. Los llamados brainables llegan paulatinamente a formar parte de la oferta de salud digital que cambiará muchos de los enfoques médicos actuales.

Los brainables son dispositivos digitales diseñados para generar una influencia en las respuestas del cerebro humano. Esta activación o inhibición de determinadas acciones cerebrales se basa en la utilización de estímulos eléctricos o magnéticos en determinadas áreas del cerebro.

Es decir esta tecnología permitiría modificar comportamientos y respuestas cerebrales mediante la generación de estímulos o inhibiciones que modificarían el comportamiento de un sujeto.

Este concepto tecnológico en si no es del todo nuevo, ya que se utiliza en medicina actualmente, aunque sea de forma experimental. Por ejemplo microdispositivos digitales implantables que reciben e interpretan una actividad cerebral que se transforma en una estimulación eléctrica que activa una acción muscular. Es el caso de la tecnología Neurolife, que permitiría comunicar el cerebro directamente con los músculos evitando áreas nerviosas no funcionales.

Los brainables permiten modificar comportamientos y respuestas cerebrales.

Sin embargo, la verdadera revolución es la extensión de los brainables al gran mercado de consumo. Un ejemplo de esta tecnología digital ya disponible en el mercado es Thync. Este brainable permitiría detectar nuestro estado de ánimo y mediante electroestimulación, influir en él para recuperar un estado emocional equilibrado. Dispone de una pieza de plástico que se coloca en la frente y una tira desplegable que se adhiere tras la oreja. El dispositivo se controla desde una App en la que se selecciona el tipo de estimulación, intensidad y tiempos.

Otro ejemplo es foc.us un dispositivo que se sitúa en la cabeza y que dispone de 4 electrodos que estimulan el lóbulo frontal. Según el fabricante, este dispositivo favorece la concentración y la eficiencia en una actividad tan específica como los videojuegos. La base tecnológica es la estimulación transcraneal con corriente continua, (tDCS). Esta produce impulsos constantes de baja potencia que se aplican a la zona del cerebro deseada.

Los elementos fundamentales que definirían a este tipo de nuevos wearables cerebrales son el dirigirse al gran público y no estar directamente destinados a la mejora de la salud. Su finalidad principal es potenciar o modular ciertos aspectos del estado de ánimo o del rendimiento mental en personas sanas.
Por tanto nos asomamos a un crecimiento exponencial de dispositivos digitales aplicados alrededor del cuerpo humano o en él:
– Wearables: en complementos y prendas de vestir. Monitorizan.
– Implantables: sobre la piel o en el interior del cuerpo. Monitorizan.
– Brainables. Actúan específicamente sobre el cerebro. Modifican comportamiento.

Queda mucho por recorrer en este campo de los brainables, pero sin duda aparecen aspectos muy relevantes a considerar. El primero sería verificar la veracidad de la obtención de los beneficios ofertados. No hay de momento estudios concluyentes.
La segunda es la vertiente de la seguridad. Por una parte de su uso por el gran público, sin necesidad de disponer de una formación especial en su uso.
Y la seguridad desde el punto de vista del software. Los ataques informáticos vía dispositivos de tecnología digital de Internet de las Cosas (IoT) son una realidad. En los dispositivos que recolectan datos, la salvaguarda de estos es lo fundamental. Pero en dispositivos que modulan una respuesta del cerebro, las implicaciones de seguridad se multiplican. La tecnología debe asegurar que los brainables hablen solo con sus usuarios.

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