La memoria digital colectiva y el efecto Google

El cambio digital afecta a la memoria, una forma de inteligencia considerada menor a veces pero útil al fin y al cabo. La habilidad de memorizar datos y poder recuperarlos cuando resulta necesario es una capacidad valorada hasta hace unos años. Pero ahora ya no es tan importante, o eso parece.

El acceso digital a la información, rápido, sencillo y de amplia disponibilidad, comienza a hacer superflua la capacidad de memorización. Internet permite acceder a cualquier información en cualquier momento y con facilidad, así que poco a poco dejamos de memorizar.
Un inicio de este proceso comenzó con los números de teléfono. ¿Cuántos te sabes de memoria? Total, ya están en mi directorio de contactos del móvil. Ya no es como en los viejos tiempos en los que se recordaban de memoria unos cuantos números.
Y en lo que se refiere a la información, ¿para qué memorizar un determinado contenido si lo tengo a golpe de un clic?
Esta nueva realidad parece que tiene su reflejo en la biología de la memoria, en como la utilizamos y como cambia su funcionamiento.

Un estudio al respecto puso de moda hacia 2011 el término “efecto Google”. Según este tendemos a olvidar una información si tenemos la tranquilidad de que sabemos dónde buscarla en internet.
El artículo fue publicado en la revista Science por Betsy Sparrow, Jenny Liu y Daniel M. Wegner en 2011. Afirmaba que había una mayor tendencia a olvidar una determinada información si se tenía la seguridad de poder recuperarla en un soporte digital, que en el caso contrario.

¿Para qué memorizar un contenido si lo tengo a golpe de un clic?

Este fenómeno en realidad no es del todo nuevo, ni relacionado originalmente con la explosión digital. La denominada memoria transactiva describe el hecho de que dentro de un equipo o grupo de personas, se tiende a no acumular la información de un determinado tema cuando se sabe que otro miembro del equipo dispone de ella y la puede proporcionar cuando sea necesario.
Si embargo, en lo referido a la memoria digital, el cambio es diferente. Nos concentramos más en saber de que fuentes digitales podemos sacar una cierta información que en memorizar la propia información.

¿Es esto bueno o malo? Es una realidad, simplemente las cosas no se hacen como antes. La disponibilidad de ese pool de memoria digital humana permite acceder a volúmenes de contenidos inimaginables hace unas pocas décadas. Los libros recogían conocimiento pero su accesibilidad y facilidad de uso para la recopilación de información palidecen ante las herramientas digitales.

Por tanto estamos ante una memoria digital colectiva, con muchas ventajas sin duda. El inconveniente: nuestra dependencia de herramientas digitales crece y crecerá. ¿Hasta que grado llegará esa dependencia?
Espera, que lo busco Google.

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