Pacientes, salud y redes sociales

Y en esto llegaron las redes sociales

Las redes sociales llevan poco más de diez años con nosotros. El boom de las más clásicas (¡con solo10 años!) Facebook, Twitter, YouTube y otras ha sido arrollador, como arrolladora es la llegada de las más recientes como Instagram y WhatsApp (para algunos no es exactamente una red social, pero comparto la opinión de los que así lo creen)

En estas redes de relación digital se comparten muchos aspectos de la vida personal y profesional, los gustos, las aficiones, las pasiones. Y la salud. La salud es una de las principales preocupaciones y aspiraciones de las personas y su posición en las redes sociales es muy relevante.

Uso de las redes sociales en relación a la salud

Según el estudio “Ciudadano ante la e-Sanidad” del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (ONTSI) de abril de 2016, un 22,3% de los ciudadanos utiliza las redes sociales como canal de información en salud, porcentaje que aumenta hasta el 27,6% en el caso de los internautas habituales. Según este estudio sería el canal de información sobre salud menos utilizado actualmente de los recogidos en el informe.

Redes sociales

Fuente: Estudio ONTSI (2016)

Tampoco el aspecto de confianza sobre la información obtenida es muy “lucido”, dado que se sitúa en un 15% el porcentaje de aquellos que tienen mucha o bastante confianza, frente a un 32% que no la tienen en absoluto.

Los usos más habituales que se hacen en redes sociales en el ámbito de la salud son, en este orden, buscar información sobre temas de salud, incorporar conocimientos sobre como mejorar la salud y compartir informaciones y contenidos sobre salud.

Las redes sociales en salud y la nueva socialización

Un aspecto relevante es la destacada tendencia que existe en el caso de enfermedades crónicas o graves. Las personas en esa situación muestran una especial disposición a publicar y compartir sus experiencias. El deseo principal es potenciar la comprensión y el apoyo mutuo entre personas en situaciones similares.

Ciertas enfermedades tienen un fuerte impacto social negativo. VIH, psoriasis, el entorno familiar de los pacientes con Alzheimer, artritis, depresión, trastorno bipolar, epilepsia, cáncer son añgunas de ellas.
En muchos casos internet y especialmente las redes sociales, suponen una salida al mundo, una ampliación de fronteras. Permite conocer personas con las que compartir vivencias y asociaciones en las que informarse sobre diferentes aspectos de su enfermedad. Es también una vía de dar a conocer experiencias propias sobre los aspectos anímicos de la enfermedad y sus tratamientos. El objetivo general es principalmente sensibilizar sobre la enfermedad o dar ánimo a otras personas en la misma situación. Las redes sociales aportan ese elemento de amplificación que no dan otros medios a un usuario individual.

Redes sociales

Por supuesto, todo este tema es controvertido. No todo el mundo está dispuesto a ese tipo de exposición, y hay muchos matices a considerar en esta tendencia. En todo caso es voluntario y siempre podemos consultar las opciones de privacidad de nuestro perfil social. ¡Qué poco se hace!

Lo cierto es que esta tendencia existe y crece. Solo hace falta recordar las múltiples campañas en redes sociales realizadas por diferentes asociaciones, que buscan dar a conocer a la opinión pública general el significado e impacto que muchas enfermedades, menos conocidas por su menor incidencia, tienen sobre las personas que las padecen.

Redes sociales, salud y sector farmacéutico

Desde el punto de vista de las compañías farmacéuticas, todo esto supone datos, no estructurados, pero basados en la experiencia real de los pacientes. Una gran fuente de información de cómo el paciente vive su enfermedad y su tratamiento. El análisis de todas estos contenidos, generados por los propios protagonistas, pueden permitir reflexionar, identificar áreas de mejora y necesidades no cubiertas que permitan activar decisiones y acciones en pro de los pacientes.
Las implicaciones y limitaciones regulatorias tienen un gran peso en la entrada da las empresas farmacéuticas en redes sociales,. Sin embargo poco a poco se van incorporando y explorando qué esquemas de relación pueden ser los más adecuados.

A fin de cuentas, los pacientes están ahí. Cada día más.

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